¡NO ME DEJES!
Empaque tus sonrisas en hojas de almendro verde
Procurando protegerlas del soporoso trajín del viaje.
Guardadas detrás de las colinas floridas de mi equipaje,
Las llevé conmigo para que me leyeran los libros de Verne.
Pero me hablaban del Ámsterdam bullicioso de Jacques Brel
Y me susurraban -no me dejes-, al oído muchas veces.
Devolví mi rostro amarillo hacia el arrecife saturado de peces
Y te encontré en la misma pintura pausada en fino pastel.
¡Amanda, mi dulce Amanda, te echo de menos!
Cuanto extraño los celajes dorados de tu mirada
Y los azules encajes de las flores que nacen en tu almohada,
Cuando amanece el frio y te abrazan los cristales de los inviernos.
Ojala amor mío, los días en la pared entiendan mi nostalgia
Y soplen vientos rasos sobre las olas de mi regreso.
Para echarme sobre tu cuello y bordarlo de azules besos
Y no dejarte más ¡nunca más! Se amada mía que lo presagias.
Angel EC Chub
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