Cuando estoy a punto de llorar








Arrastro la voz a su desahogo,

A su lloro infantil, a sus terribles modos.
Me duelen las lágrimas en todos los recodos.
Me duelen los recuerdos cuando me las dialogo.

Sucumbo al concierto abrumador de la nostalgia
con los labios temblando sus grietas de ensayo.
Los ojos se pueblan con miradas de endeble soslayo
y el corazón en su teatro, hurgando números de magia.

Arrastro la voz a su muerte nocturna.
Susurrando el dolor con vocablos que gimen
y rumian las penas provocando que lastimen
los latidos que escapan en atropello de la urna.

Arrastro la voz y se apaga como farol de parquezuela.
Se asoman las gélidas palabras al invierno.
Se agolpan en las ventanas del dolor y del infierno.
Vomitan el silencio y se consumen con la vela.




Angel EC Chub

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